El ranking de las especies invasoras

La Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) ha publicado el listado de las 100 especies invasoras que más impacto tienen en la ecología y la economía de los territorios que invaden. En el listado encontramos todo tipo de organismos.

Una hormiga loca por el marisco

La hormiga loca (Anoplolepis gracilipes) se la conoce con este nombre por sus movimientos frenéticos. Es una especie muy voraz que se come todo lo que no pueda moverse lo suficientemente rápido como para huir, desde plantas hasta animales. En la Isla de Pascua, en el Océano Índico, las hormigas locas se han comido 3 millones de cangrejos rojos de tierra (Gecarcoidea natalis) en sólo 18 meses, poniendo esta especie en grave peligro de extinción.

El jacinto de agua, una gran alfombra acuática

El jacinto de agua (Eichhornia crassipes) fue introducido en los cinco continentes como planta ornamental acuática, porque forma una alfombra de flores violáceas. Su crecimiento es tan rápido que actualmente ha colonizado tramos de ríos en más de 50 países. Esta alfombra de hojas y flores impide el uso del río, incluso para navegar, y reduce mucho la biodiversidad del tramo afectado, puesto que no deja pasar la luz hasta el fondo.

Una serpiente arbórea que va de polizón

La culebra arbórea café (Boiga irregularis) llegó a la isla de Guam en los años 40, procedente de las grandes islas del Pacífico Sur, y en treinta años exterminó casi toda la diversidad de aves de la isla. Esta serpiente hace de polizón oculta en la carga de barcos y aviones, incluso en el tren de aterrizaje de estos últimos. De esta forma ha llegado a lugares tan lejanos como los Estados Unidos y España.

La Perca del Nilo

Este monstruoso pez (Lates niloticus) fue introducido en el lago africano Victoria en 1954 para compensar la carencia de pescado debido a la sobrepesca. En 1980 la pesca de perca representaba el 2% del total y seis años más tarde llegó al 80%. Por su gran voracidad, este pescado ha contribuido a la extinción de más de 200 especies de pescados del lago, reduciendo la capacidad de explotación pesquera. Además, su carne es tan grasa que para secarla bien hace falta hacer fuego, lo que provocó una tala masiva de árboles. La erosión causada por la tala contaminó el lago y redujo el oxígeno del agua, provocando más extinciones. La dramática situación actual se refleja muy bien en el documental “La pesadilla de Darwin” (Hubert Sauper, 2005).

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