¡Desperta Ferro! La lucha de los almogávares

Aún cuando se desconoce el origen exacto de los almogávares, sabemos que se trataba de un grupo de hombres —catalanes y aragoneses— organizados militarmente que ofrecían sus servicios a cambio de importantes recompensas. Su ferocidad, bravura y crueldad en el campo de batalla están presentes en todas las descripciones que se hacen de ellos, pero el secreto de su éxito era la gran habilidad, versatilidad y rapidez para adaptarse a los cambios en la lucha y al desarrollo de la batalla.

¿Quiénes fueron los Almogávares?

La denominación almogávar tiene su origen en la palabra árabe al-mugawir, que quiere decir ‘penetrar en territorio enemigo‘. Esta palabra sirvió para designar, de manera genérica, a todas aquellas tropas que, como una guerrilla, saqueaban un territorio enemigo mediante incursiones veloces.

Batalla de la Compañía Almogavers

Las luchas de los almogàvers

La primera gran gesta almogávar conocida data del siglo XIII, durante la Reconquista, donde el ejército colaboró con Jaime I con la finalidad de expandir el territorio catalanoaragonés hacia el sur.

Poco después del cambio de siglo, concretamente en verano de 1302, la Gran Compañía de los Almogávers intervino en favor del emperador bizantino Andrónico y neutralizó la inminente amenaza turca que asediaba sus dominios. El líder de la Compañía, Roger de Flor, exigió una altísima recompensa (entre otras cosas, casarse con la sobrina del emperador para lograr el cargo de megaduque del Imperio Romano de Oriente), de acuerdo con lo que ellos creían que merecían.

El triunfo almogávar fue agobiante: expulsaron de Anatolia y de Asia Menor a todos los turcos y, además, sorprendieron al alcanzar grandes hitos como la liberación de la ciudad de Filadelfia. Allí, los 1.500 caballeros y 4.000 soldados almogávares a los gritos de «Desperta Ferro” y «Sant Jordi” eliminaron 7.000 turcos (de un total de 18.000), mientras los catalanes sólo registraron 180 bajas.

Roger de Flor

Roger de Flor (1262-1305), aventurero y militar, fue el líder más famoso de los almogávares.

Roger fue admitido en la orden militar del Templo para luchar en las cruzadas. Abandonó los templarios y se puso al servicio de Federico III como corsario. Capturó varios barcos y pasó a formar parte de la Compañía de los Almogávares.

En 1303, después de conseguir conquistar Sicilia, Roger de Flor ofreció su ayuda al emperador griego Andrónico II, entonces amenazado por los turcos. Este la aceptó y lo nombró megaduque del imperio. Las tropas de los almogávares acabaron con los turcos y Roger de Flor fue nombrado césar del imperio por Andrónico II.

El poder que había conseguido en Bizancio suscitó el recelo del hijo del emperador (Miguel IX). En un banquete en Adrianópolis, Miguel lo hizo asesinar junto con su escolta por tropas alanas. Este fue el inicio de la Venganza Catalana.

Retrato del cronista Ramon Muntaner

Ramon Muntaner y su crónica militar

Ramon Muntaner (1265-1336), cronista y militar catalán, acompañó a los almogávares en la expedición a Oriente en 1303 y tomó parte en las campañas catalanas en Asia Menor y en Tracia. Además, fue capitán y administrador en Galípoli.

El papel que desarrolló Muntaner lo convierte en un testigo de excepción. Gracias a él contamos hoy con la única fuente que explica la expedición catalanoaragonesa a Oriente.

El relato sobre la expedición almogávar forma parte de su Crónica, una brillante narración casi periodística que explica la historia de los Países Catalanes desde el reinado de Jaime I hasta la coronación de Alfonso el Benigno (1327). El estilo personal y emotivo, la prosa fluida y viva, y el uso de la lengua rica y coloquial, convierten la obra de Muntaner en una de las más atractivas de la literatura catalana.

La conspiración contra la Compañía

El emperador Andrónico, que nunca confió en los almogávares, decidió tomar cartas en el asunto. Orquestó un plan para engañarlos y dividirlos. Su hijo, Miguel Paleólogo, reclamó el 5 de abril de 1305 la presencia de Roger de Flor en Adrianópolis para, en teoría, rendirle homenaje. Mientras tanto, la Compañía se estacionó en Galípoli. Durante el banquete, Roger de Flor y sus oficiales fueron asesinados. A continuación, las tropas almogávares también toparon con las armas del ejército bizantino. Pese al ataque a traición, y para mayor sorpresa de los bizantinos, la contraofensiva de la Compañía fue efectiva y derrotaron a los traidores.

El grito de guerra Desperta Ferro

La respuesta no se hizo esperar, los almogávares arrasaron Tracia hasta llegar a Macedonia. La sed de venganza almogávar no dejó rastro de vida por donde pasaron. Es más, hasta la actualidad, mediante la memoria colectiva, han llegado expresiones como “Así te alcance la venganza de los catalanes”, “Ni un catalán haría tal cosa” o “¡Qué catalán!” para subrayar el salvajismo y brutalidad de una acción.

Después de imponerse sobre Berenguer de Entença, Bernat de Rocafort fue elegido el nuevo caudillo. Su tiranía, hizo que, pasado un tiempo, se agotara la paciencia de los almogávares y decidieran entregarlo al enemigo.

A partir de aquel momento, sin un líder evidente, la Compañía se rigió por el Consejo de los Doce. Mientras tanto, las ofertas de trabajo no dejaron de llegar.

Berenguer de Entenza

Berenguer de Entenza (?-1307), cuñado de Roger de Llúria, fue un noble y militar aragonés que luchó a las órdenes de Jaime II.

Como representante de Jaime II, dirigió una fuerza expedicionaria que se incorporó a la Compañía catalana de Roger de Flor (1304) para ayudar al emperador bizantino contra los turcos.

Era un guerrero muy bien considerado entre los almogávares, motivo por el cual Roger de Flor le dio el título de megaduque tras derrotar a los turcos.

Cuando Roger de Flor murió, Entenza logró el mando de la Compañía y declaró la guerra al imperio de Andrónico iniciando la célebre Venganza Catalana. En esta guerra, Entenza fue capturado, aún cuando gracias a las gestiones de Jaime II fue liberado al poco tiempo.

En su ausencia, sin embargo, Rocafort logró el liderazgo de la Compañía y Entenza se vio relegado a un segundo plano. Las disputas entre Rocafort y Entenza fueron continuas y acabaron con la muerte del segundo a manos de uno de los hermanos de Rocafort en 1307.

Bernat de Rocafort

Bernat de Rocafort (?-1309) fue un caudillo almogávar de origen catalán.

En 1282 participó en la campaña de Sicilia y en 1304 condujo una hueste a Asia Menor, donde pasó a formar parte de la campaña de Roger de Flor. Por el valor demostrado en el campo de batalla, Roger de Flor lo nombró senescal y le prometió con su hija.

Tras la muerte de Roger y del encarcelamiento de Entenza, Rocafort se convirtió en el líder de la Compañía catalana. Cuando Entenza volvió, se rompió la unidad militar: Rocafort no quiso reconocer el liderazgo de Entenza y gran parte del ejército almogávar apoyó a Rocafort.

Con el tiempo, Rocafort se convirtió en un líder ambicioso y tirano que antepuso la ambición personal a los objetivos políticos y económicos de la expedición. Pretendió reinar en Salónica y se puso al servicio de Carlos de Valois y de Gautier de Brienne, duque de Atenas. Sus propios hombres lo entregaron a Roberto de Nápoles, un antiguo enemigo, que lo encerró en el castillo de Aversa, donde murió de hambre.

Los almogávares contra la alianza europea

Unos años más tarde, los almogávares se introdujeron en Tesalia, un territorio en manos de los francos desde la Cuarta Cruzada, y fueron contratados por Gautier de Brienne, duque de Atenas, para rechazar a los griegos. Nuevamente, la Compañía resolvió la batalla brillantemente pero, al terminarla, los almogávares descubrieron que no solo no les querían pagar, sino que los expulsaron de Atenas.

Las presiones de la alianza Venecia-Constantinopla sumadas al deseo de Gautier de Brienne de poner fin a la Compañía, que iba camino de convertirse en una leyenda, reunieron lo mejor de lo mejor de la caballería europea. En 1311, con el único objetivo de aplastar a los Almogávares, se enfrentaron 3.000 caballeros acompañados de 12.000 soldados de infantería armados de la mejor manera posible en la época. Contra todo pronóstico, y por insólito que pueda parecer, los grandes caballeros europeos no pudieron con los almogávares. Aquel enfrentamiento ha pasado a la historia como la mítica batalla del río Cefís.

El estancamiento almogávar en Grecia

La derrota supuso el fin de la dominación franca en Grecia y, lo más curioso de todo, el establecimiento durante tres generaciones en aquellos territorios (ducados de Atenas y Neopatria) de la Gran Compañía catalana. Los catalanes impusieron las leyes imperantes en la Corona de Aragón e instituyeron el catalán como lengua oficial.

Lejos de ser sólo un ejército, los almogávares constituyeron un organismo vivo que evolucionó y se supo adaptar a diferentes situaciones.

El declive de la Compañía Almogávar

La falta de una estrategia política coherente y las conspiraciones de algunas familias locales hicieron retroceder el dominio catalano-aragonés. Por otra parte, los antiguos enemigos de los catalanes no olvidaban; las acciones de genoveses, serbios, albaneses, franceses o florentinos menguaron el poder almogávar hasta que, finalmente, en 1390, como consecuencia de un asedio de quince meses, los almogávares perdieron las pocas posesiones que les quedaban en Oriente.

Categorías Historia

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