¿Cómo se creó el mundo?

Cinco respuestas diferentes a un mismo dilema. Desde el comienzo de los tiempos por todas partes nos repetimos la misma pregunta: ¿qué había antes de que se existieran el Cielo y la Tierra? ¿Cómo se creó el mundo que conocemos hoy en día? Algunos mitos explican que al comienzo sólo había una inmensa extensión de agua; otros, que el vacío lo era todo. Acto seguido veremos algunas de las respuestas que los pueblos a lo largo del tiempo han dado para resolver esta duda existencial.

La creación según la tradición Asatrú de los Vikingos

En un principio, solo había un abismo helado. Un día, del hielo fundido, nacieron el gigante Ymir, la personificación del hielo, y la vaca gigante Audumla. Mientras dormía, Ymir, con el sudor de su axila engendró al gigante de seis cabezas Thrudgelmir y a Bergelmir, de los cuales nació la estirpe de los gigantes malvados del hielo. Por su parte, Audumla, buscando alimento, lamió el hielo y liberó a Buri, el antepasado de los dioses que había sido enterrado desde tiempos inmemoriales.

Con el tiempo, los nietos de Buri, Odín, Vili y Vé (que simbolizan el espíritu, la voluntad y lo sagrado), mataron a Ymir, con el cuerpo del cual crearon un mundo habitable: con su piel construyeron la región de Midgard o jardín central; con sus huesos hicieron las montañas; y con el pelo, la vegetación.

Está escrito que desde su creación, dioses y gigantes son enemigos y su destino es enfrentarse en una última batalla, que nadie podrá evitar, que acabará sin ganadores y que representará el fin del primer mundo.

El origen de todo en el África negra

Los fon de Benín piensan que un dios de dos caras, una femenina y otra masculina, es el origen del universo. Este dios creó en primer lugar la Tierra y después dio forma a las montañas y a los ríos, a los árboles y a los animales. Durante este tiempo, la serpiente Aido-Hwedo lo ayudó transportándolo de un lado a otro dentro de su gigantesca boca.

Pero el dios creó tantas cosas, que pronto la Tierra no pudo soportar el peso de todo y la serpiente tuvo que enroscarse sobre ella misma poniéndose bajo la Tierra para aguantarla. Todo esto hizo que la serpiente tuviera demasiado calor, por lo cual el dios hizo aparecer los océanos. A partir de aquel día la serpiente se esconde en sus aguas profundas y se dice que cuando se mueve provoca terremotos.

Origen del Universo según el Hinduismo

En un principio solo había una inmensa extensión de agua sin fin. De aquí y de la voluntad de un dios nació un huevo de oro que flotó durante un año en la superficie del agua y al fin, un día, se abrió. Del huevo salió el dios Prajapati, quien tuvo suficiente con mencionar los elementos del universo para que aparecieran.

Otro mito hindú explica que el dios Vishnú soñaba con el mundo del futuro mientras dormía tumbado sobre la inmensa serpiente Ananta y su esposa Sri le hacía un masaje en los pies.

Cuando se despertó, descubrió que había florecido un loto en su ombligo. Esta flor se abrió y dejó salir a Brahma, padre de todos los seres. La madre fue la diosa de la fecundidad, Sarasvati. Una curiosidad: se dice que Brahma recrea el mundo cada 4.320.000.000 años.

Mesopotamia – Los mitos de la creación del mundo

Al principio había dos seres: Tiamat, un enorme dragón femenino que personificaba el agua salada, y Apsu, su pareja masculina, que personificaba el agua dulce. De la unión de estos dos seres surgieron los primeros dioses y toda la descendencia posterior.

El ruido que provocaban los dioses que nacían molestaba mucho a Tiamat y a Apsu, de forma que decidieron matar a su descendencia. El dios Ea, nieto de Tiamat y Apsu, descubrió los planes maléficos de sus abuelos y mató a Apsu mientras este dormía.

Tiamat enloqueció de furia cuando se enteró de la muerte de su compañero y quiso vengarse matando a todos los dioses. Con este objetivo, creó dragones gigantes con veneno en vez de sangre, monstruos marinos y hombres escorpión. Marduk, un dios joven, derrotó a Tiamat y salvó al resto de los dioses gracias a una red, la ayuda de los cuatro vientos y un carro tirado por cuatro caballos infatigables.

Marduk dividió el cuerpo de Tiamat en dos y creó, con la parte superior, el Cielo y, con la parte inferior, la Tierra. Con el agua generó las nubes y con las lágrimas hizo nacer el Tigris y el Éufrates. Marduk, con la sangre de uno de los hijos de Tiamat que luchó junto a su madre contra los dioses, hizo los primeros seres humanos.

Mitología japonesa

En los comienzos del mundo nacieron los primeros dioses en el Cielo. La Tierra, joven todavía, era informe y por esto los dioses ordenaron a Izanagi y a Izanami que fueran a consolidarla. Para esta misión les dieron una lanza ricamente decorada. Izanagi y Izanami tocaron el océano con la lanza y la sacudieron. Al retirarla, cayeron algunas gotas que, cuando llegaron al océano se transformaron en islas.

Categorías Historia

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.