En busca del Origen de la Vida

Hace 3.800 millones de años, nuestro planeta presenció el surgimiento de la vida a partir de materiales inertes. En los próximos años, podríamos ser testigos del nacimiento de nuevas formas de vida creadas por nuestras propias manos.

¿Cuál fue el primer organismo vivo?

Seguro que alguna vez te lo has preguntado… ¿qué es estar vivo? ¿Qué distingue a los seres vivos de los seres no vivos? Una definición inicial, simple y que excluye totalmente a los seres inertes podría ser la siguiente: los seres vivos se caracterizan porque se pueden reproducir y automantener.

Vayamos por partes. Un ser vivo cumple diversas características: es originado por uno o varios progenitores (que podríamos llamar “padres”), intercambia materia y energía con el medio que le rodea (come, respira, elimina residuos…), es capaz de reproducirse, ya sea copiándose a si mismo o bien combinando su patrimonio genético (sus genes) con otro individuo de su misma especie y, finalmente, acaba muriendo.

Esta definición a nivel funcional del ser vivo nos lleva, inevitablemente, a hacernos una pregunta obvia: ¿quién fue el primer progenitor?

La materia prima de la vida

Los seres vivos están hechos de materia orgánica. ¿De dónde salió la materia orgánica para construir el primer ser vivo? Se calcula que la vida apareció en nuestro planeta hace aproximadamente 3.800 millones de años. Se cree que la atmósfera de la Tierra, en aquella época, contenía principalmente vapor de agua y gases como el amoníaco, el hidrógeno y el metano.

En 1953, el científico Stanley Miller, de la Universidad de Chicago, realizó un famoso experimento en qué mezcló los mismos componentes de aquella atmósfera primitiva y los sometió a descargas eléctricas, simulando las frecuentes tormentas eléctricas de aquella época.

Tras unos pocos días, la mezcla resultante contenía gran cantidad de moléculas orgánicas, algunas de las piezas fundamentales que constituyen los seres vivos. Más tarde, el catalán Joan Oró demostró que las piezas que constituyen nuestro ADN también podían obtenerse químicamente, sin la intervención de seres vivos.

Oró, además, hizo hincapié en el hecho que la materia orgánica es abundante en el espacio: los meteoritos que llegan a la Tierra (toneladas cada año) llevan consigo gran cantidad de materia orgánica. Este hecho cobra aún más importancia en la época anterior a la aparición de la vida, cuando el bombardeo de meteoritos era masivo.

Construyendo un ser vivo

Las moléculas orgánicas simples no tienen características funcionales que expliquen las propiedades de la vida. Deben agruparse formando moléculas más complejas, con propiedades útiles para la vida. En los océanos primitivos, auténticos caldos primordiales repletos de moléculas orgánicas, las piezas de la vida, fueron agrupándose en estructuras cada vez más complejas. Los protobiontes fueron las primeras de esas estructuras capaces de crecer pero no de reproducirse. En algún momento, uno de esos protobiontes fue capaz de mantener información hereditaria y transmitirla a sus descendientes con lo que se convirtió en el primer ser vivo.

Los primeros seres vivos fueron las bacterias, los únicos habitantes de la Tierra durante la mayor parte de la historia de la vida.

No fueron los dioses, fue… ¡la generación espontánea!

Los babilonios, los habitantes de la Grecia clásica y los de China antigua aceptaban que la vida podía surgir de elementos inanimados como el agua o el barro, o de la combinación de los cuatro elementos fundamentales -agua, tierra, fuego y aire- de manera espontánea. Por ejemplo, existía la creencia que mezclando trigo con una camiseta sudada se obtenían ratones.

La teoría de la generación espontánea comenzó a tambalearse cuando se comenzó a someter a la experimentación, hacia el siglo XVII. Se hicieron ensayos con moscas, carne de serpiente, gotas de agua sucia, gusanos y todo tipo de materia en descomposición.

Hacia el siglo XIX, había quedado demostrado que los animales no surgían espontáneamente. Pero aún se pensaba que los microbios, descubiertos en el siglo XVII, sí que lo hacían. No fue hasta 1862 que Louis Pasteur refutó completamente la teoría de la generación espontánea con un brillante experimento.

No obstante, el experimento de Pasteur no implicaba que en determinadas condiciones –como las que se daban en la Tierra primitiva- no pudiese surgir la vida de forma “espontánea”. Desde entonces, se considera que la aparición de vida en la Tierra fue un caso de generación espontánea extraordinario y único, posible gracias a unas determinadas condiciones físico-químicas aún por determinar.

El experimento de Pasteur

La generación espontánea afirmaba que los microorganismos salían espontáneamente de la mezcla de sustancias inertes, sin la necesidad de que tuvieran progenitores. Pasteur no lo creía de ninguna manera. Todos los organismos tenían que tener «padres». Él creía que el aire estaba lleno de microorganismos que llegaban a todos los lugares y se reproducían. Y así lo demostró.

¿Somos todos extraterrestres?

¿Cuál es el origen de la vida en la Tierra? Sería lógico buscar la respuesta aquí, en la Tierra. Pero existen otras teorías del origen de la vida, como la Panspermia, que proponen un origen extraterrestre. Bajo el punto de vista evolutivo, algunos científicos creen que el lapso de tiempo entre la formación de la Tierra y la aparición de los primeros indicios de vida celular es demasiado corto como para haber presenciado la aparición y desarrollo de la vida.

Según esta teoría, el desarrollo de formas de vida celulares (bacterias, por ejemplo) podría haberse producido en planetas mucho más viejos de otros puntos de la galaxia. Posteriormente, podrían haber sido transportadas a otros lugares (como la Tierra) en forma de esporas, en el interior de cometas o meteoritos.

Sabemos que la vida puede adquirir formas insospechadamente resistentes y que dichas esporas podrían haber sido capaces de sobrevivir a las duras condiciones del espacio exterior durante su viaje.

Sin embargo, los objetores de esta “teoría tan descabellada” afirman que las esporas nunca hubiesen podido sobrevivir a las altísimas temperaturas y fuerzas involucradas en un impacto contra la Tierra. Actualmente, la teoría sigue en debate, pero es ampliamente descartada. De hecho, tanto si llegó en un cometa, como si se gestó en la misma Tierra, la vida apareció a partir de la materia inerte de alguna manera que todavía desconocemos.

Categorías Biología

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