Las Meninas de Velázquez

Esta pintura al óleo fue realizada a mediados del S.XVII por uno de los grandes artistas de la historia del arte español: Velázquez. Dedicado al estudio de la pintura desde los once años, este sevillano del Siglo de Oro contribuyó a ennoblecer el arte barroco español en un momento en el que las artes estaban controladas por la Iglesia y por la Corte.

Velázquez, pintor español del Siglo de Oro

Diego de Velázquez se formó en el ambiente contrarreformista español. No obstante, su aprendizaje no se limitó a la estética española: sus viajes a Italia supusieron para él un afán de superación y riqueza estética. Así, sus cuadros reflejan la influencia de Caravaggio, Tintoretto o Tiziano, evolucionando su pintura a partir de los conocimientos y la práctica adquirida durante 3 años en Italia.

En 1623, Velázquez fue nombrado Pintor del Rey Felipe IV.

En los últimos años de su vida, creó la obra que tenemos ante nosotros y una de las más famosas del arte universal: Las Meninas.

Para observar esta obra tenemos que centrar nuestra mirada en tres aspectos fundamentales: los personajes retratados, el espacio y la mirada del pintor.

La princesa Margarita y sus meninas

La escena transcurre en una de las estancias del Alcázar de Madrid. La infanta Margarita Teresa de Austria se encuentra en el centro de la composición, un factor que, junto a la luminosidad que le ha dado el pintor, la convierte en el personaje más relevante del cuadro. A sus lados, Isabel Velasco y Agustina Sarmiento son las “meninas”, junto a las que se encuentran los enanos de la corte, en actitud lúdica con el perro que hay a sus pies.

Autorretrato de Velazquez en Las meninas

En un segundo plano, en la penumbra, vemos a Marcela de Ulloa y a un hombre anónimo. A la izquierda aparece el autorretrato de Velázquez, realizando su labor como pintor de la corte y, al fondo de la estancia, se encuentra José Nieto, aposentador de la reina, en una posición que destaca por ser el centro de la perspectiva del cuadro.

Finalmente, podemos ver dos personajes más de máxima importancia: en la pared del fondo, junto a la puerta, se reflejan en el espejo las figuras de Felipe IV y Mariana de Austria. Si no fuera por el toque de luz que el pintor da al espejo no repararíamos en ellos, e incluso parece que sea un cuadro más dentro de la estancia. Este juego visual, un tanto enigmático, nos permite obtener más información de las personas que hay en el espacio representado.

La instantaneidad del momento se puede ver en los gestos de los personajes, que parecen haber sido alertados por la llamada de alguien exterior a la escena.

El espacio

Velázquez nos presenta en esta obra la intimidad del Alcázar y con su maestría nos hace penetrar en una tercera dimensión. Con la escena que muestra, inmortaliza un solo instante de la vida cotidiana de sus personajes. La luz y la atmósfera del cuadro son la consecuencia del dominio y el genio artístico del pintor sevillano.

Cuadros dentros de cuadros en Las Meninas de Velazquez

La mirada: Velázquez nos mira fijamente

Velázquez (la mirada del pintor) se retrata en el cuadro pintando a los reyes, cuya imagen vemos reflejada en un pequeño y poco destacado espejo, al fondo de la escena.

Como espectadores, nos sentimos observados ante la mirada del pintor. Nuestra visión de la escena es la misma que la de los reyes que están siendo retratados por Velázquez.

Lo más original de Las Meninas es el juego de miradas y espejos que contiene, un efecto habitual en el arte Barroco.

Este gesto de Velázquez confirma la importancia que en aquel momento tenía la figura del pintor en la corte (que cobra protagonismo en un retrato real). Además, da un paso importante en la representación del mundo real a través del arte, ya que consigue integrar el espacio del espectador (nuestra mirada) con el espacio representado (la mirada de los reyes).

Comentarios y curiosidades de la obra

Las Meninas era el nombre con el que se conocían a las acompañantes de los niños reales en el S.XVII.

La cruz de Santiago que hay en la vestimenta del pintor fue añadida póstumamente por orden de Felipe IV, demostrando su gratitud por los servicios prestados durante tantos años a la Corte. Las Meninas es, pues, un ejemplo de cómo Velázquez hizo un arte noble y liberal.

Podemos contemplar esta gran obra en el Museo del Prado.

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